Siempre estamos viviendo el momento exacto
Casi 14 años. Casi 14 años desde que me mudé de León a California. Es increíble pensar —y atestiguar— que cada viaje, cada visita, es diferente. En cada ocasión me siento una persona distinta, con una mentalidad distinta, pero con las mismas ganas inmensas de ver a mi familia, reunirme con mis amigas y comer mis garnachas más deseadas (aka mis antojitos favoritos).
Me parece maravilloso ver cómo mis visitas a León comenzaron —y en primera instancia, siempre han sido— con el motivo principal de ver a mi familia. Con el tiempo evolucionaron: ahora son bodas, bautizos, fiestas, despedidas tristes. Cada vez es menos la gente que veo; el círculo se va haciendo más pequeño, pero más consistente. Amo ver cómo mis hijos ahora juegan con los hijos de mis amigas. Cómo mi “S” me pide saber a quién más de la familia puede conocer, salir a pasear con sus tías y tener días de juego sin fin con sus primos.
Y pienso que estos son los recuerdos que uno siempre atesora: las memorias que, sí o sí, compartirás con quienes las viviste, o que le platicarás a las personas con las que quieres revivir esos momentos.
Siento que muchas veces estamos esperando el próximo gran evento, el próximo gran paso —el “cuando tenga esto” o “cuando pase esto, ahora sí me voy a sentir bien, lleno, completo, feliz”—, sin darnos cuenta de que la felicidad no se vive en el tener, el hacer o el lograr.
Todo depende de…
Siempre he pensado que todo depende del cristal con el que uno ve las cosas, de la perspectiva con la que uno enfrenta las situaciones en las que la vida nos pone. Y créanme, me ha costado mucho trabajo llegar a esta mentalidad. Sigo trabajando en ello día con día, porque recordemos que todo toma práctica, y vivir con presencia y gratitud no es la excepción.
No me queda más que agradecer todas las oportunidades que la vida me ha brindado, y a la gente que sigue presente en mi vida. Ellos son una parte importantísima de quien soy.

De mamá a mamá confieso que…
También tengo que confesar algo: cada viaje, además de ser diferente, es cansadísimo como mamá de dos toddlers. Siento que necesito una vacación… de la vacación (no es broma). Muchas mamás y papás me van a entender. ¡Definitivamente es una labor de amor!
Batallar con itinerarios, maletas, documentos, comidas, snacks, entretenimiento, y con esa gente que en lugar de aportar a la humanidad se dedica a ponerle el pie a los demás… esa es otra historia que vale la pena contar, porque es un tema que sí importa tocar.
Así que dejemos de perseguir el próximo big moment. Vivamos el momento, el ahora. Exprimamos los pequeños instantes. Y esto no significa que dejemos de trabajar por nuestras metas y ambiciones —significa disfrutar el camino mientras las construimos….Feliz Domingo
Gracias, nuevamente, por leerme. Gracias infinitas por tu tiempo.
Besos, Karla

“Why are there so many princess dresses here, Mom?”


