¡Mamá…Detente un momento!
¡Mamá…Detente un momento!
Estoy segura de que en muchas ocasiones te has sentido presionada/o por la cantidad de tareas o pendientes que tienes que hacer en el día. Pasas tu día apresurada/o tratando de terminar una tarea para comenzar la siguiente sin siquiera poner plena atención a lo que estás haciendo en el momento.
¡Claro!,— YO SOY UNA DE ELLAS!— Y verdaderamente es terrible, pues sé que he trabajado mucho en hacerme más consciente sobre mis pensamientos, mis acciones, la manera en la que me hablo a mí misma, cómo me dirijo para con los demás y por último pero no menos importante la gente con la que me rodeo.
Pero eso no quiere decir que de vez en cuando la presión de los “pendientes” me arrastre y me lleve de la mano a los que me rodean.

Definitivamente siento que vivimos en un mundo en donde el ser “productivo” es una etiqueta con la que medimos nuestro valor. Y mira… que yo soy una de esas personas que la satisfacción de ponerle una palomita a un pendiente de mi “to do list” me da una satisfacción que no sé qué, que qué sé yo.
Pero esta semana, como todos los días mis maestros más grandes me pusieron en mi lugar.
El Verano está por comenzar, YAY!!! Lo cual quiere decir que graduaciones y presentaciones de fin de ciclo se vienen. Esta semana se juntaron las clases extracurriculares con ensayos de las otras clases extracurriculares… —Entonces, ya imaginarán mi cabeza— Llegar de la escuela, para en 30 min ir a la otra escuela. Empacar comida porque si no le da hambre a uno, le da al otro.
El jalón de orejas…—¡Cómo lo diría mi mamá! —
Salimos de un ensayo con la idea —de la mamá, o sea YO!— de ingenuamente llegar a la otra clase en cuestión de minutos, cuando Sofi me dice…”Mamá, quiero ir a la Iglesia.” —¡WHAT!—
Recordé… Sofi es una niña y los niños afortunadamente viven en el momento, aquí y ahora, en el presente. Y recordé que en mi maternidad me prometí a mi misma, no estar corriendo, no apresurando a mis hijos y tratándolos al ritmo de la vida adulta.—entre muchas otras cosas— Mandé a volar la presión de correr a la otra clase y le dije “ OK, vamos. Pero solo un ratito, porque tu hermanito no se va a quedar quieto” “¡OK mami!” —me dice Sofi—”
¡Cuál fue mi sorpresa que Sofi va y se sienta al frente, hizo el ritual de respeto, tomó el libro y fue y se sentó muy atenta a escuchar! ¡Mi OTRA SORPRESA!! fue que “M” se quedó 30 min sentado en mis piernas poniendo plena atención a todo lo que estaba sucediendo! Salí de esa visita tan inesperada a la iglesia con una paz, que nadie más que mis hijos sabía que necesitaba. —ya sé, piel de gallina—

Crecí en una casa católica y siempre acudí a escuelas católicas. Definitivamente la vida y las experiencias me siguen enseñado que existe algo más grande que nosotros… Ya sea Dios, el universo, la energía, como sea que cada uno lo queramos llamar. Y afirmo y confirmo la importancia de siempre tener algo o alguien en quien poner nuestra fe, esperanza, deseos, etc.
Así que detengámonos y tratemos de ver con un lente más amplio lo que sea que estemos viviendo hoy. Agradece y vive en el presente.
Por último y no menos importante, gracias por tomar tu tiempo y leerme lo aprecio muchísimo.
Besos, Karla